GOBERNANZA METROPOLITANA

El planeamiento territorial, también conocido como metropolitan spatial planning, está llamado a ser una de las disciplinas urbanas de referencia de nuestro tiempo. Conforme la realidad metropolitana –la ciudad real– desborda los límites geográficos y administrativos, se hace cada vez más necesaria una buena gobernanza para nuestras endless cities.[1]

Es éste, ciertamente, un campo complejo, en la medida en que depende del impulso político y la cultura de cooperación propia de cada contexto, además de la necesaria perspectiva interdisciplinar (geógrafos, economistas, sociólogos, etc.). Sin embargo, no es infrecuente encontrar arquitectos al frente de estos equipos, sobre todo en cuanto se hace necesaria la elaboración de un plan territorial, documento que actúa –en palabras de Andreas Hildenbrand– como un “marco de referencia estratégico imprescindible para orientar el desarrollo urbano-territorial hacia la sostenibilidad”.

En España existen actualmente sólo dos gobiernos metropolitanos propios, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), creada en 2010, y el Área Metropolitana de Vigo. Apenas han comenzado a tramitar su correspondiente plan territorial. Por otro lado, las competencias en materia de ordenación del territorio han llevado a las Comunidades Autónomas a redactar algunos planes territoriales de características similares. A día de hoy, están aprobados sólo en 14 de las 46 áreas metropolitanas españolas, siendo ejemplar en este sentido el Plan Territorial Metropolitano de Barcelona (PTMB), vinculante para 164 municipios. En Navarra, disponemos del POT 3/Área Central, el Plan de Ordenación Territorial que engloba el Área Metropolitana de Pamplona, aprobado en julio de 2011.

No ocurre lo mismo en otros países europeos, donde la cultura de la cooperación administrativa lleva elaborando desde hace décadas una gran cantidad de entidades –creativas y flexibles, a menudo con legitimación política directa– encargadas de la gobernanza metropolitana: gobiernos metropolitanos (Region Hannover, Region Stuttgart), entes plurifuncionales con estatutos especiales (Grand Paris, Aix-Marseille-Provence), redes de cooperación de ciudades, a veces incluso transfronterizas (como la germano-holandesa ANKE: Arnhem, Nijmwegen, Kleve y Emmerich), ciudades metropolitanas (Bolonia, Milán), y un largo etcétera.

En la mayoría de los casos, existe una firme voluntad legislativa, a la que se añade una buena disposición entre las administraciones implicadas. En efecto, además de la cesión de competencias urbanísticas –una cuestión delicada para los municipios españoles, pero que no supuso ningún problema para el Área Metropolitana de Frankfurt, donde se refundió todo el planeamiento asumiendo las competencias locales–, no es infrecuente observar cómo en Europa se disuelven provincias o distritos a favor de estos nuevos entes o se fusionan municipios en aras de una racionalidad administrativa (véase la reciente reforma italiana de 2014).

Destaca entre otros el ejemplo de Londres, que en 1999 impulsó la Greater London Authority (GLA), heredera del histórico Greater London Council. La Spatial Development Strategy for London, conocida también como The London Plan (LP), actualizado a marzo de 2015, ofrece una continuidad institucional envidiable, al margen del cambio de signo de los diferentes gobiernos. Esta circunstancia le ha permitido consolidarse como un documento coherente y necesario, reconocido por todos y cada uno de los 33 distritos englobados en el área, dada su composición democrática.

De todas formas, hay que tener en cuenta que muchos de los planes territoriales contemporáneos –ya sean elaborados por estos gobiernos metropolitanos o por administraciones tradicionales– son difícilmente comparables, ya que responden a contextos institucionales muy distintos, siendo su contenido instrumental muy variado.[2] Así, a diferencia de los planes municipales –basados casi siempre en el la definición de los usos del suelo– y de los planes territoriales regionales –de carácter estratégico–, los planes territoriales metropolitanos pueden primar el land-use planning (LP, Londres), el enfoque económico-regional (SDRIF, París) o la definición formal del territorio (PTMB, Barcelona).

En cualquier caso, no cabe duda de que, con la adecuada voluntad política –abierta al bien común, al margen de una visión municipal fragmentada– y bien arropado institucionalmente, el metropolitan spatial planning aparece como una de las herramientas fundamentales para el desarrollo urbano sostenible del siglo XXI. Pero es necesario cumplir con las dos premisas apuntadas. Los modelos administrativos europeos bien pueden servirnos de referencia.

Juan Ramón Selva Royo

Key Diagram
The London Plan, Key Diagram con indicación de centros metropolitanos y corredores regionales. Fuente: The Spatial Development Strategy for London consolidated with alterations since 2011. Published March 2015.

Proyecto Espacial Regional SDRIF
Proyecto Espacial Regional recogido en el Schéma Directeur de la Région Île de France 2030 (SDRIF). Fuente: IAU ÎdF – Région Île-de-France, 2013.

[1] BURDETT, R. & SUDJIC, D. Living in the endless city. Phaidon Press, 2011.
[2] ELINBAUM, P. & GALLAND, D. (2015): Analysing Contemporary Metropolitan Spatial Plans in Europe Through Their Institutional Context, Instrumental Content and Planning Process, European Planning Studies, DOI: 10.1080/09654313.2015.1036843

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